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Antecedentes

El inicio de la facultad fue difícil. Fueron necesarios el vigor, entusiasmo, inteligencia, perseverancia y la fortaleza con la que el Dr. Eduardo Aguirre Pequeño, preclaro fundador, supo comunicar su ideal a un grupo de jóvenes estudiantes y personas con oídos y mente abierta, que después de obstáculos, desencantos, recaídas y regresos, pudo iniciar actividades la Facultad de Agronomía, el 8 de diciembre de 1954.

Grande fue el mérito del fundador de la facultad, al haber previsto la importancia siempre creciente de la actividad agropecuaria, aún y cuando no siempre se le valore.

Aguirre Pequeño fue propulsor del pensamiento que sitúa en toda su magnitud la valía de los alimentos obtenidos por el hombre como fruto de la tierra y de su trabajo con las plantas y animales que lo rodean. Además, siempre aceró elementos de la sociedad industrializada de Nuevo León al cuidado de la flora y fauna que fuere útil al hombre.

Lo anterior, de forma en la que a través de la aplicación de técnica y de mediciones de diversa índole, se buscara siempre la multiplicación de los frutos, pues éstos serían importantes para satisfacer las necesidades de una población cuya multiplicación se avizoraba ocurriera en dimensiones desproporcionadas.

El aspecto formal de la fundación de la Facultad de Agronomía revistó también una serie de retos que fueron vencidos con ingenio, motivación y comunicación inteligente de ideas.

Gracias al empeño y voluntad inquebrantable del Dr. Eduardo Aguirre Pequeño, se logró la participación y colaboración de un grupo de personas que, resultó en el desarrollo de la nuestra querida facultad.

Don Reynaldo García Cano atendió al llamado del momento histórico y donó un terreno de 35 hectáreas de riego y 100 hectáreas de agostadero en el municipio de Villa de García, Nuevo León, para que la Facultad de Agronomía en ciernes, pudiese cumplir la condición previa a su fundación, de contar con un campo experimental para la realización de prácticas. Esto le ha valido y el honroso y perenne título de Benefactor de la Facultad de Agronomía.

 

Extracto de la reseña elaborada por el Dr. Javier Colín Negrete, profesor emérito de la FAUANL, y del Dr. Hugo Bernal Barragán.

Al centro del escudo aparecen tres elementos: el teodolito, que simboliza la ingeniería; el arado, simbolizando la agricultura; y el toro zebu, que simboliza la ganadería.

En la parte inferior de estos elementos, en forma semicircular y con las espigas que simbolixan el fruto del trabajo y la producción, aparece el lema Scientia Agricolis Vita.

Los elementos anteriores aparecen en un campo de forma octagonal dividido en dos colores. En su base el color negro que simboliza la tierra, y en la parte superior el color azul, que simboliza el cielo y la esperanza futura.

En dos marcos octagonales, aparecen las leyendas de Facultad de Agronomía, en la parte superior; en los lados las dos flamas del saber con los aros que simbolizan la ciencia; y en la base, la leyenda Universidad Autónoma de Nuevo León.

Los marcos, las leyendas y las antorchas del saber y de la ciencia, se representan en color oro, que simboliza la riqueza del conocimiento científico de la facultad.

Por último, la forma octagonal obedece a una forma geométrica que nos comunica organización, estabilidad y progreso.

 

Autor del diseño: Arq. Alejandro Lobo de la Garza, 1962.

Responsable: Facultad de Agronomía

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